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La hojarasca

Miércoles 14 de abril de 2010, por Mariano Coronas Cabrero

(Artículo de presentación del número 12 de la revista TRESEROLS, editada por el Centro de Estudios de Sobrarbe. Este número se publicó en diciembre de 2009)

Hay una hojarasca vegetal que cubre cada otoño el suelo de los bosques. Es el final de un proceso que comenzó la primavera anterior, cuando en cada rama, algunas yemas acabaron en hojas verdes Y brillantes. Las hojas son elementos vegetales de vida efímera que visten y procuran alimento al árbol, pero que inexorablemente terminan a los pies del mismo convertidas en húmeda hojarasca. Debajo de ese manto vegetal que se va degradando con el paso del tiempo, se genera una vida intensa, imperceptible y silenciosa, pero evidente: diminutos animalillos se alimentan de su descomposición y colaboran en ella y los hongos encuentran en su cobijo el clima adecuado para su eclosión. Y, además, esas hojas que descendieron planeando, tras una tarde ventosa de noviembre o después de algunas lluvias otoñales, se hallan ahora devolviendo al suelo del bosque algunos de los nutrientes que las hicieron posible y alimentan así al árbol en el que se formaron una primavera lejana. Es sugerente y casi perfecto este ejercicio anual que procura la naturaleza… De la muerte de las hojas puede surgir la vida y esa regeneración es, a la vez, ecológica y conmovedora…

Hay otra hojarasca, emparentada con la anterior, que está formada por todas las hojas de los libros y de las revistas, de los soportes –con claro origen vegetal- que recogen nuestras investigaciones, nuestras fantasías literarias, nuestros sueños, la expresión de nuestros sentimientos, las muestras evidentes del conocimiento humano… y que acaban encuadernadas y van de mano en mano y anidan en las bibliotecas, tras pasar por algunas estaciones anteriores… Esa ingente hojarasca es también un humus fértil. Las palabras escritas por unos son leídas por otros y en el interior del lector, de la lectora, generan desconocidas reacciones que pueden alegrarnos o entristecernos, dejarnos satisfechos con una información desconocida o desasosegados con una reflexión inesperada… En esa hojarasca, por tanto, encontramos alimento para nuestro cerebro y para nuestras emociones…

Del mismo modo, los doce números de la revista TRESEROLS forman ya una nutrida hojarasca que, sin lugar a dudas, tiene sus particularidades. En realidad, podríamos decir que TRESEROLS colabora en la formación de una hojarasca sobrarbesa con otras revistas de la comarca: El Gurrión, Monte Perdido, Xenera, L´Abete, Laspuña-Ceresa, Esparvero, El Caixigar, El Alcaugüe, …que se unen a otras que fueron y sobre las que se depositarán otras que, probablemente vendrán en el futuro…

Precisamente, este número doce ha acabado de gestarse en este otoño de 2009, justo cuando esa estación, aparentemente decadente, llegaba a su fin enterrando su tiempo en manos del invierno. Y es en este momento de transición estacional, cuando la gente del Centro de Estudios de Sobrarbe pone en tus manos estas páginas impresas, con el fin de hacerte más cálido este tránsito invernal y recordarte que en esta ilustrada hojarasca vamos dejando algunos rastros de nuestra condición de seres humanos. Que tengas un año 2010 muy saludable.

Mariano Coronas Cabrero (Vocal del CES) ***********************************************

.. Aquí un enlace con la página del CES:

http://www.cesobrarbe.com/

Portafolio

Portada del número 12 de TRESEROLS Contraportada del número 12 de TRESEROLS

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