Una técnica de escritura
En febrero de 2005, el escritor Juan José Millás escribió una columna, en la contraportada de El País, sobre el incendio de la torre Windsor, unos días después de que se produjera el siniestro y tratando de recoger todo lo que dio de sí, informativamente hablando el suceso. Todo ello, con sorprendente resultado.
Leí la columna y pensé que ese modo de expresión me ofrecía una posibilidad nueva de trabajo con la escritura en el aula, partiendo, en este caso, de la prensa diaria.
Llevé el texto a clase, lo leímos en voz alta, fuimos comentando el vocabulario y tratando de enlazar lo que sabíamos: lo que habíamos escuchado más lo que habíamos visto en imágenes, con lo que contaba el autor de la columna. Nos sorprendimos de que una acumulación de parejas nombre-adjetivo calificativo, sin ningún verbo, pudiese ser tan expresiva y nos ofreciese tanta información.
El siguiente reto era evidente. Se imponía la imitación de la técnica, de modo que, de manera colectiva, fuimos “cantando” parejas nombre-adjetivo calificativo relacionadas con nuestro colegio para realizar un texto acumulativo con las aportaciones de todos. El texto lo tenéis más abajo y la experiencia puede leerse en el correspondiente post de mi blog:
http://gurrion.blogia.com/2005/0221…
Desde entonces, hemos repetido algunas otras veces esa técnica de escritura; yo mismo la he utilizado en algunas ocasiones y la he explicado y la he propuesto para hacer en diversos talleres, cursos y jornadas, en las que han reclamado mi presencia. Siempre, con resultados de interés.
La columna de Millás: “En resumen”
Complejo Azca. Pavoroso incendio. Voraces llamas. Fuego devastador. Corazón financiero. Esqueleto espectral. Perímetro de seguridad. Núcleo de hormigón. Altas temperaturas. Lenguas ardientes. Catarata de lava. Escape de gas. Estrategia defensiva. Gigantesca antorcha. Inmuebles colidantes. Coloso en llamas. El Corte Inglés. Barreras cortafuegos. Estructura caliente. Enfriamiento lento. Plancha de hormigón. Amasijo de hierros. Cristales rotos. Columna de humo. Emergencias sanitarias. Cuerpo de bomberos. Dotación policial. Autoridades municipales. Sellado hermético. Delegado del Gobierno. Sobrecogedor espectáculo. Equipos autónomos. Mangueras sin presión. Suministro eléctrico. Inmuebles aledaños. Nuevos Ministerios. Servicios de cercanías. Trenes de largo recorrido. Complejo comercial. Tráfico rodado. Restricciones de paso. Licencia de obras. Normativa contra incendios. Situación critica. Voladura controlada. Enorme tragedia. Licencia Municipal. Genaro Alas. Pedro Casariego. Torre Windsor. Responsabilidad civil. Materiales ignífugos. Gas natural. Productos inflamables. Rociadores automáticos. Efecto chimenea. Propagación vertical. Sistemas de evacuación. Daños materiales. Heridos leves. Trama subterránea. Cristal reticulado. Estragos causados. Comportamiento ejemplar. La noche más larga. Compañías aseguradoras. Planta técnica. Carga de fuego. Pérdidas económicas. Materiales combustibles. Imperio inmobiliario. Familia Reyzábal. Valor del mercado. Buque insignia. Pool asegurador. Lluvia de cenizas. Firmas afectadas. Importe de la póliza. Protocolos de seguridad. Zona cero. Tensa espera. Resistencia de materiales. Edificio emblemático. Visión dantesca. Actividad comercial. Gerencia de urbanismo. Hito arquitectónico. Cortocircuito eléctrico. Paseo de la Castellana. Inhalación de gases. Equilibrio inestable. Compás de espera. Informes técnicos. Comprensión ciudadana. Pasto de las llamas. Cadena de fallos. Siniestro total. Labores de extinción. Situación crítica. Virulencia sorprendente. Fuentes de la empresa. Diseño de planes. Cámaras térmicas. Número 112. Tareas de prevención. Numerosos efectivos. Evaluación de daños. Demolición inminente.
(EL PAIS, 18-II-2005 – Juan José Millás)
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Nuestra columna: “MI ESCUELA”
Larga cuesta. Patio grande. Escuela instructiva. Alumnos aprendices. Timbre ensordecedor. Diversión instantánea. Enormes gritos. Clases bonitas. Viento fuerte. Risas frecuentes. Profesores divertidos. Niños traviesos. Demasiados deberes. Buenas notas. Peleas inminentes. Museo escolar. Clases calientes. Maleta familiar. Biblioteca ordenada. Noticias diarias. Libros cariñosos. Ordenadores nuevos. Libros sugerentes. Profesoras nuevas. Niñas pellizconas. Lavabos mojados. Olores insoportables. Gimnasio alborotado. Música dulce. Educación física. Correspondencia escolar. Nuevos amigos. Mapa mundi. Tablón de noticias. Papel reciclado. Pizarras negras. Percheros ocupados. Días interminables. Estuches llenos. Carpetas clasificadoras. Diarios de lectura. Cuadernos de valoraciones. Colecciones variadas. Espaldas doloridas. Libros de texto. Niños sentados. Exposiciones entretenidas. Cuentacuentos bibliotecarios. Agenda escolar. Excursiones interesantes. Carteras atiborradas. Madres lectoras. Nuevas revistas. Dobles ventanas. Tercera evaluación. Material escolar. Murales maravillosos. Sillas verdes. Buenos estudiantes. Escuela estupenda. Vacaciones deseadas.



