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Probablemente, un autillo

Domingo 20 de junio de 2010, por Mariano Coronas Cabrero

Una mañana de mayo de 2002 vinieron a buscarme a mi clase un grupito de niños, entre asustados y alborozados, porque en una de las ventanas de la sala de informática había “un pájaro grande con uñas”. Como mi clase era vecina de la de informática, me presenté allí con rapidez. El ave estaba atrapada en el espacio estrecho entre la ventana vieja de hierro y la nueva (que se había puesto por fuera) de aluminio. Podríamos decir que había quedado emparedado entre dos paredes de cristal. Lo cogí, la llevé a clase y allí estuvimos observándolo con enorme curiosidad. Con la guía de rapaces pudimos deducir que era un pollo joven y que parecía un autillo. Tras el examen externo, lo pusimos en una caja grande, a oscuras, y me comprometí a llevarlo a casa por la tarde, y a soltarlo bien entrada la noche para “que se buscara la vida”. Recuerdo que a eso de las 11 de la noche, abrí la caja en el balcón y salió disparado, volando y perdiéndose en la noche. A la hora de recuperar esta anécdota y algunas fotos que le hicimos aquel día del lejano 2002, espero que le haya ido bien. A continuación, las rimas que escribí resumiendo el acontecimiento. Las rimas las escribí yo, pero es el autillo quien cuenta su peripecia, je, je:

Breve historia de una pequeña rapaz nocturna que llegó a nuestra clase el día 14 de mayo de 2002

Hola, soy…, ¿un autillo?,

No sé, pero me llamo Emilio.

Aparecí una mañana,

entre ventana y ventana.

Hasta allí llegó Mariano

y me atrapó con la mano.

Me llevó hasta su clase

con zagalas y zagales.

Se reían, ¡qué cachondos!,

Al ver mis ojos redondos.

Yo, con algo de miedo,

clavé mi uña en su dedo.

Me introdujo en caja oscura

y allí me dieron la una.

Por la tarde, con un guante

me sacó “pa” retratarme.

Y con ayuda de Hugo

de las patas me retuvo.

Disparó algunas fotos

de mi cara y de mis ojos.

Luego, me llevó a su casa

y me dejó en la terraza.

Cuando se hizo bien de noche

y ya no se oían ni coches,

abrió la caja y salí

veloz igual que un misil.

Y ya para terminar

os querría comentar

que igual vuelvo otra vez

a visitar el Servet.

Portafolio

Nos maravillaron sus movimientos de cabeza Le hicimos fotos en varias posiciones: algunas, un poco forzadas, es (...) Hugo, con el guante protector, ofreciéndolo a la cámara

Comentarios

  • Probablemente, un autillo
    28 de junio de 2010 13:03 / por Anny

    Muy bonita historia! Y yo diría: cierto un autillo, pero un joven. Con este tamaño (es una especie que tiene más o menos 20 cm), y ese plumaje no hay duda.

    • Probablemente, un autillo
      28 de junio de 2010 14:46 / por Mariano Coronas Cabrero

      Je, je. Ocho años después, me deja tranquilo tu juicio certero. Disfrutamos de lo lindo observando su mirada y los movimientos de su cabeza. Fue, din duda, un regalo inesperado, en aquel momento. Voy a dejar el título como está, a pesar de tu verificación científica. Gracias y un abrazo.

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