ABCdario de poetas y versos

Martes 27 de abril de 2010, por Mariano Coronas Cabrero

.. Hay y ha habido personas con una sensibilidad especial: prestidigitadores de las palabras, artistas en el manejo del verso, cultivadores de la rima… Han cantado a los sentimientos y a las emociones; con sus poemas han dejado comprometido testimonio de lo visto y lo vivido, de lo soñado y sentido; nos han hablado del mar, de las montañas, de los más variados paisajes reales o imaginados; han denunciado la opresión y la indignidad… esas personas son los poetas. Muchos de ellos serán siempre recordados y sus versos leídos por generaciones y generaciones de personas.

.. Si me lo permiten, les presento una muy personal selección de poetas españoles y latinoamericanos, aunque habría otras, claro…, con un poema, o un fragmento de un poema, de su autoría… Un entretenimiento para una tarde lluviosa de domingo o para un tedioso día de vacaciones; un documento para regalar a los amigos y a las amigas, ahora que podemos hacer regalos sin comprar papeles de colores con que envolverlos (aunque recibir uno así también hace mucha ilusión), simplemente tocando una tecla del ordenador para que el mensaje salga de la bandeja correspondiente con esa carga de sorpresa.

.. Hay gente que hace crucigramas, sudokus, anagramas, revoltigramas… Yo hago ABCdarios. Ya sé que no es muy normal, pero… Esto es un ofrecimiento para animar a leer poesía y para descubrir a tantos autores y autoras que han dejado una estela luminosa con sus versos. Por cierto este podría ser "un club de los poetas muertos". Todos los nombrados, menos Mª Elena Walsh (ojalá tenga larga vida) fallecieron ya.

.. Lástima que al ponerlo en la web, deba escribir los versos de otra manera para hacer posible su identificación (como versos) y su lectura…

****************************************************************

- Alberti, Rafael (El Puerto de Santa María 1902 -1999)

Ninguno comprendíamos el secreto nocturno de las pizarras / ni por qué la esfera armilar se exaltaba tan sola cuando la mirábamos. / Sólo sabíamos que una circunferencia puede no ser redonda / y un eclipse de luna equivoca a las flores y adelanta el reloj de los pájaros. / Ninguno comprendíamos nada: ni por qué nuestros dedos eran de tinta china / y la tarde cerraba compases para al alba abrir libros. / Sólo sabíamos que una recta, si quiere, puede ser curva o quebrada / y que las estrellas errantes son niños que ignoran la aritmética.

- Bécquer, Gustavo Adolfo (Sevilla, 1836 - Madrid, 1870)

Voy contra mi interés al confesarlo, / no obstante, amada mía, / pienso cual tú que una oda sólo es buena / de un billete de banco al dorso escrita. / No faltará algún necio que al oírlo / se haga cruces y diga: / Mujer al fin del siglo diez y nueve / material y prosaica… ¡Boberías! / ¡Voces que hacen correr cuatro poetas / que en invierno se embozan con la lira! / ¡Ladridos de los perros a la luna! / Tú sabes y yo sé que en esta vida, / con genio es muy contado el que la escribe, / y con oro cualquiera hace poesía.

- Cernuda, Luis (Sevilla, 1902 - Méjico, 1963)

No decía palabras, / acercaba tan sólo un cuerpo interrogante, / porque ignoraba que el deseo es una pregunta / cuya respuesta no existe, / una hoja cuya rama no existe, / un mundo cuyo cielo no existe. / La angustia se abre paso entre los huesos, / remonta por las venas / hasta abrirse en la piel, / surtidores de sueño / hechos carne en interrogación / vuelta a las nubes. / Un roce al paso, / una mirada fugaz entre las sombras / bastan para que el cuerpo se abra en dos, / ávido de recibir en sí mismo / otro cuerpo que sueñe; / mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne; / iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo. / Aunque sólo sea una esperanza, / porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.

- Diego, Gerardo (Santander, 1896 - 1987)

Río Duero, río Duero / nadie a acompañarte baja, / nadie se detiene a oír / tu eterna estrofa de agua. / Indiferente o cobarde, / la ciudad vuelve la espalda. / No quiere ver en tu espejo / su muralla desdentada. / Tú, viejo Duero, sonríes / entre tus barbas de plata, / moliendo con tus romances / las cosechas mal logradas. / Y entre los santos de piedra / y los álamos de magia / pasas llevando en tus ondas / palabras de amor, palabras. / Quién pudiera como tú, / a la vez quieto y en marcha, / cantar siempre el mismo verso, / pero con distinta agua. / Río Duero, río Duero, / nadie a estar contigo baja, / ya nadie quiere atender / tu eterna estrofa olvidada, / sino los enamorados / que preguntan por sus almas / y siembran en tus espumas / palabras de amor, palabras.

- Espronceda, José de (Almendalejo, 1808 – Madrid, 1842)

Con diez cañones por banda, / viento en popa, a toda vela, / no corta el mar, sino vuela / un velero bergantín. / Bajel pirata que llaman, / por su bravura, El Temido, / en todo mar conocido / del uno al otro confín. / La luna en el mar riela / en la lona gime el viento, / y alza en blando movimiento / olas de plata y azul; / y va el capitán pirata, / cantando alegre en la popa, / Asia a un lado, al otro Europa, / y allá a su frente Estambul. (…)

- Fuertes, Gloria (Madrid, 1917-1998)

Han hecho pisos altos. / Enfrente de mi casa / existen rascainfiernos. / Ningún niño se asoma / a las terrazas de los apartamentos. / Se jode a troche y moche / día y noche, / aunque niños no nacen, / -ni siquiera los hacen-. / Trompas ligadas, / abrigos de visón en excriadas. / Tíos y líos. / … Pero ningún niño se asoma / a las terrazas / de enfrente de mi casa. / Esposas de altos cargos, / calvos, / -observo muchos calvos- / y niñas, ya formadas. / Ropa, sí tienden ropa, / sobre todo toallas. / Deben de llorar mucho / al alba, / sólo al alba… / Ningún niño se asoma / a las terrazas / de enfrente de mi casa.

- Guillén, Jorge (Valladolid, 1893 - Málaga, 1984)

El mar es un olvido, / una canción, un labio; / el mar es un amante, / fiel respuesta al deseo. / Es como un ruiseñor, / y sus aguas son plumas, / impulsos que levantan / a las frías estrellas. / Sus caricias son sueños, / entreabren la muerte, / son lunas accesibles, / son la vida más alta. / Sobre espaldas oscuras / las olas van gozando.

- Hernández, Miguel (Orihuela, 1910 - Alicante, 1942)

El amor ascendía entre nosotros / como la luna entre las dos palmeras /que nunca se abrazaron. / El íntimo rumor de los dos cuerpos / hacia el arrullo un oleaje trajo, / pero la ronca voz fue atenazada. / Fueron pétreos los labios. / El ansia de ceñir movió la carne, / esclareció los huesos inflamados, / pero los brazos al querer tenderse / murieron en los brazos. / Pasó el amor, la luna, entre nosotros / y devoró los cuerpos solitarios. / Y somos dos fantasmas que se buscan / y se encuentran lejanos.

- Ibarbourou, Juana de (Melo -Uruguay- 1892-1979)

No codicies mi boca. Mi boca es de ceniza / y es un hueco sonido de campanas de risa. / No me oprimas las manos. Son de polvo mis manos, / y al estrecharlas tocas comida de gusanos. / No trences mis cabellos. Mis cabellos son tierra / con la que han de nutrirse las plantas de la sierra. / No acaricies mis senos. Son de greda, los senos / que te empeñas en ver como lirios morenos. (…)

- Jiménez, Juan Ramón (Moguer, 1881 - Puerto Rico, 1958)

Yo no soy yo. / Soy éste / que va a mi lado sin yo verlo; / que, a veces, voy a ver, / y que, a veces, olvido. / El que calla, sereno, cuando hablo, / el que perdona, dulce, / cuando odio, / el que pasea por donde no estoy, / el que quedará en pié cuando yo muera.

- Lorca, Federico G. (Fuentevaqueros, 1898 - Granada, 1936)

Mi corazón oprimido / siente junto a la alborada / el dolor de sus amores / y el sueño de las distancias. / La luz de la aurora lleva / semillero de nostalgias / y la tristeza sin ojos / de la médula del alma. / La gran tumba de la noche / su negro velo levanta / para ocultar con el día / la inmensa cumbre estrellada. / ¡Qué haré yo sobre estos campos / cogiendo nidos y ramas, / rodeado de la aurora / y llena de noche el alma! / ¡Qué haré si tienes tus ojos / muertos a las luces claras / y no ha de sentir mi carne / el calor de tus miradas! / ¿Por qué te perdí por siempre / en aquella tarde clara? / Hoy mi pecho está reseco / como una estrella apagada.

- Machado, Antonio (Sevilla, 1875 – Collioure –Francia-, 1939)

Guitarra del mesón que hoy suenas jota, / mañana petenera, / según quien llega y tañe / las empolvadas cuerdas. / Guitarra del mesón de los caminos, / no fuiste nunca, ni serás poeta. / Tú eres alma que dice su armonía / solitaria a las almas pasajeras… / Y siempre que te escucha el caminante / sueña escuchar un aire de su tierra.

- Neruda, Pablo (Parral, 1904 - Santiago de Chile, 1973)

Amiga, no te mueras. / Óyeme estas palabras que me salen ardiendo, / y que nadie diría si yo no las dijera. / Amiga, no te mueras. / Yo soy el que te espera en la estrellada noche. / El que bajo el sangriento sol poniente te espera. / Miro caer los frutos en la tierra sombría. / Miro bailar las gotas del rocío en las hierbas. / En la noche al espeso perfume de las rosas, / cuando danza la ronda de las sombras inmensas. / Bajo el cielo del Sur, el que te espera cuando / el aire de la tarde como una boca besa. / Amiga, no te mueras. (…)

- Otero, Blas de (Bilbao, 1916 – Madrid, 1979)

Si me muero, que sepan que he vivido / luchando por la vida y por la paz. / Apenas he podido con la pluma, / apláudanme el cantar. / Si me muero, será porque he nacido / para pasar el tiempo a los de atrás. / Confío que entre todos dejaremos / al hombre en su lugar. / Si me muero, ya sé que no veré / naranjas de la china, ni el trigal. / He levantado el rastro, esto me basta. / Otros ahecharán. / Si me muero, que no me mueran antes / de abriros el balcón de par en par. / Un niño, acaso un niño, está mirándome / el pecho de cristal.

- Paz, Octavio (México, D.F., 1914 – 1998)

Nubes a la deriva, continentes / sonámbulos, países sin substancia / ni peso, geografías dibujadas / por el sol y borradas por el viento. / Cuatro muros de adobe. Buganvillas: / en sus llamas pacíficas mis ojos / se bañan. Pasa el viento entre alabanzas / de follajes y yerbas de rodillas. / El heliotropo con morados pasos / cruza envuelto en su aroma. Hay un profeta: / el fresno -y un meditabundo: el pino. / El jardín es pequeño, el cielo inmenso. / Verdor sobreviviente en mis escombros: / en mis ojos te miras y te tocas, / te conoces en mí y en mí te piensas, / en mí duras y en mí te desvaneces.

- Quevedo, Francisco de (Madrid, 1580 - Villanueva de los Infantes, 1645)

Mejor me sabe en un cantón la sopa, / y el tinto con la mosca y la zurrapa, / que al rico, que se engulle todo el mapa, / muchos años de vino en ancha copa. / Bendita fue de Dios la poca ropa, / que no carga los hombros y los tapa; / más quiero menos sastre que más capa: / que hay ladrones de seda, no de estopa. / Llenar, no enriquecer, quiero la tripa; / lo caro trueco a lo que bien me sepa: / somos Píramo y Tisbe yo y mi pipa. / Más descansa quien mira que quien trepa; / regüeldo yo cuando el dichoso hipa, / él asido a Fortuna, yo a la cepa.

- Rodríguez, Claudio (Zamora, 1934 – Madrid, 1999)

Como si nunca hubiera sido mía, / dad al aire mi voz y que en el aire / sea de todos y la sepan todos / igual que una mañana o una tarde. / Ni a la rama tan sólo abril acude / ni el agua espera sólo el estiaje. / ¿Quién podrá decir que es suyo el viento, / suya la luz, el canto de las aves / en el que esplende la estación, más cuando / llega la noche y en los chopos arde / tan peligrosamente retenida? / ¡Que todo acabe aquí, que todo acabe / de una vez para siempre! La flor vive / tan bella porque vive poco tiempo (…)

- Salinas, Pedro (Madrid, 1891 - Boston, 1951)

No me fío de la rosa / de papel, / tantas veces que la hice / yo con mis manos. / Ni me fío de la otra / rosa verdadera, / hija del sol y sazón, / la prometida del viento. / De ti que nunca te hice, / de ti que nunca te hicieron, / de ti me fío, redondo / seguro azar.

- BenedeTti, Mario (Montevideo –Uruguay-, 1920 – 2009)

Quién hubiera dicho / que estos poemas de otros / iban a ser míos / después de todo hay / hombres que no fui / y sin embargo quise ser / sino por una vida / al menos por un rato / o por un parpadeo / en cambio hay hombres que fui / y ya no soy ni puedo ser / y esto no siempre es un avance / a veces es una tristeza (…)

- Unamuno, Miguel de (Bilbao, 1864 – Salamanca, 1936)

Me destierro a la memoria, / voy a vivir del recuerdo. / Buscadme, si me os pierdo, / en el yermo de la historia, / que es enfermedad la vida / y muero viviendo enfermo. / Me voy, pues, me voy al yermo / donde la muerte me olvida. / Y os llevo conmigo, hermanos, / para poblar mi desierto. / Cuando me creáis más muerto / retemblaré en vuestras manos. / Aquí os dejo mi alma, libro, / hombre, mundo verdadero. / Cuando vibres todo entero, / soy yo, lector, que en ti vibro.

- Vallejo, César (Santiago de Chuco-Perú, 1892 - París, 1938)

Me moriré en París con aguacero, / un día del cual tengo ya el recuerdo. / Me moriré en París -y no me corro- / tal vez un jueves, como es hoy, de otoño. / Jueves será, porque hoy, jueves, que proso / estos versos, los húmeros me he puesto / a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto, / con todo mi camino, a verme solo. / César Vallejo ha muerto, le pegaban / todos sin que él les haga nada; / le daban duro con un palo y duro / también con una soga; son testigos / los días jueves y los huesos húmeros, / la soledad, la lluvia, los caminos…

- Walsh, Mª Elena (Buenos Aires, 1930)

La mona Jacinta / se ha puesto una cinta. / Se peina, se peina / y quiere ser reina. / Mas la pobre mona / no tiene corona. / Tiene una galera / con hojas de higuera. / Un loro bandido / le vende un vestido, / un manto de pluma / y un collar de espuma. / Al verse en la fuente / dice alegremente: / -¡Qué mona preciosa, / parece una rosa! / Levanta un castillo / de un solo ladrillo, / Rodeado de flores / y sapos cantores. / La mona cocina con leche y harina, / Prepara la sopa / y tiende la ropa. / Su marido mono / se sienta en el trono. / Sus hijas monitas / en cuatro sillitas.

- AleiXandre, Vicente (Sevilla, 1898 – Madrid, 1984)

(…) Se querían como las flores a las espinas hondas, / a esa amorosa gema del amarillo nuevo, / cuando los rostros giran melancólicamente, / giralunas que brillan recibiendo aquel beso. / Se querían de noche, cuando los perros hondos / laten bajo la tierra y los valles se estiran / como lomos arcaicos que se sienten repasados: / caricia, seda, mano, luna que llega y toca. / Se querían de amor entre la madrugada, / entre las duras piedras cerradas de la noche, / duras como los cuerpos helados por las horas, / duras como los besos de diente a diente sólo. (…)

- CelaYa, Gabriel (Hernani, 1911 – Madrid, 1991)

Educar es lo mismo / que poner un motor en una barca, / hay que medir, pesar, equilibrar… / …y poner todo en marcha. / Pero para eso, / uno tiene que llevar el alma / un poco de marino, / un poco de pirata, / un poco de poeta, / y kilo y medio de paciencia concentrada. / Pero es consolador soñar / mientras uno trabaja, que ese barco, ese niño, / irá muy lejos por el agua. / Soñar que ese navío / llevará nuestra carga de palabras / hacia puertos distantes, / hacia islas lejanas. / Soñar que cuando un día / esté durmiendo nuestra propia barca, / en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.

- Ángel GonzáleZ (Oviedo, 1925 – Madrid, 2008)

Alga quisiera ser, alga enredada, / en lo más suave de tu pantorrilla. / Soplo de brisa contra tu mejilla. / Arena leve bajo tu pisada. / Agua quisiera ser, agua salada / cuando corres desnuda hacia la orilla. / Sol recortando en sombra tu sencilla / silueta virgen de recién bañada. / Todo quisiera ser, indefinido, / en torno a ti: paisaje, luz, ambiente, / gaviota, cielo, nave, vela, viento… / Caracola que acercas a tu oído, / para poder reunir, tímidamente, / con el rumor del mar, mi sentimiento.

*******************************************

Y aún podríamos hacer un listado alfabético, utilizando sólo los nombres (los apellidos se adivinan fácilmente): Antonio - Blas - César - Dámaso - Ernesto - Federico - Gioconda - Jorge - León - Miguel - Nicolás - Octavio - Pepe - Rosalía - Vicente …

(Idea iniciada en Septiembre de 2003 y finalizada en abril de 2010. No hay que desesperarse, la vida siempre te da otra oportunidad, je, je.)

********************************************

Esta es una de las presentaciones realizadas por una alumna de clase, con alguna ayuda para redondear el trabajo:

**************************************************

Para terminar, coloco un enlace con un documento que circula por Internet y que nos permite leer de otros modo algunos poemas de unos cuantos poetas:

Portafolio

Juana de Ibarbourou Miguel Hernández Federico García Lorca Antonio Machado Gustavo A. Bécquer Rafael Alberti Gloria Fuertes Gabriel Celaya Ángel González Mario Benedetti César Vallejo Mª Elena Walsh Vicente Aleixandre Miguel de Unamuno Blas de Otero Claudio Rodríguez José de Espronceda Octavio Paz Pedro Salinas Francisco de Quevedo Juan Ramón Jiménez Luis Cernuda Pablo Neruda Gerardo Diego Jorge Guillén Un abrazo de libro

Documentos adjuntos

Comentar este artículo

moderado a priori

Este foro está moderado a priori: tu contribución no aparecerá hasta haber sido validada por la administración del sitio.

Comentario
  • (Para crear párrafos, deja líneas vacías.)

¿Quién eres? (opcional)
  • [Conectarse]

SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0