Sábado, 12 de febrero de 2011.
Paseábamos (o caminábamos con brío, que es lo que solemos hacer, Mercè y un servidor) por la escollera que separa las huertas de Fraga del cauce del Cinca, margen derecha del río, dirección norte. Tarde apacible y soleada. Hacía días que no hacíamos ese recorrido. La primera sorpresa ha sido encontrarnos con pequeños paneles explicativos sobre algunas especies vegetales que crecen por esas zona: chopos, mimbrera, sargas, sauce llorón, emborrachacabras… Nos ha parecido un complemento informativo interesante y útil, aunque estimamos que en primavera, cuando la vegetación recupere su verdor habitual, todas esas especies vegetales serán todavía más fácilmente reconocibles. En cualquier caso, una loable iniciativa, la de colocar dichos paneles.
Divisamos algunos nidos en los árboles que jalonan nuestro paseo y que ahora se hacen bien visibles, ante la ausencia de hojas que posibilitan el total camuflaje de los mismos. He lamentado no llevar encima la cámara de fotos para haber retratado un par de ellos que tenían buena pinta y eran bien visibles. Pero ya se sabe…, siguiendo la Ley de Murphy, si sales sin cámara, seguro que se presentará ante ti algo curioso o sorprendente que hubieras fotografiado, sin duda… Me he acordado de uno de los paseos anteriores, similar al de hoy, en el que al acercarnos al cauce del río pudimos contemplar el deambular aburrido de un zorro que husmeaba la orilla opuesta con toda tranquilidad y que constituía un estupendo objetivo fotográfico. ¡Ese día no llevaba cámara de fotos! En la siguiente ocasión que anduvimos por allí, tomé la precaución de coger la cámara; ese día no salió a nuestro encuentro (o no supimos verlo) nada que nos llamara la atención… Así es la vida.

Después de haber caminado un buen trecho, hemos aprovechado una pista que nacía perpendicularmente al camino por donde transitábamos y que llevaba directamente a la orilla del río. Hemos tomado esa derivación y nos hemos acercado al cauce; manso y ancho cauce del río Cinca. Hemos visto pequeñas “playas” con algunos patos tomando el sol (parecían ánade real) y otros que se deslizaban nadando, río abajo, alertados de nuestra presencia. No se divisaba ningún cormorán secando sus alas abiertas, ni tampoco hemos podido ver garzas reales apostadas en pequeñas “rasas”, acechando las aguas… Pero nos ha llamado la atención algo que se sumergía en el agua y que se hacía visible a los pocos segundos; comportamiento que iba repitiendo a medida que se iba acercando a nuestra posición, aunque nadara por la mitad del cauce. Hemos fijado nuestra vista en aquel nadador experto, que no paraba de zambullirse y asomar su cabeza y el lomo, nadando con nerviosismo y suavidad, hasta que hemos podido identificar que era una nutria (Lutra lutra) que, sin detenerse, ha cruzado por delante de nuestra posición y ha seguido río abajo hasta perderse de vista, confundida con la corriente y pequeños remolinos. Hemos disfrutado ese minuto y medio que habrá tardado en desaparecer, desde que la hemos detectado… No sé si, en caso de haber llevado cámara de fotos, hubiera podido hacer alguna interesante pero, como ya he contado, una vez más no la llevaba y, tal vez por eso, apareció ante nuestra vista un motivo fotográfico que, probablemente no volvamos a encontrar. ¡Murphy, Murphy…!
Es la segunda vez que divisamos un ejemplar de nutria. La primera fue en el río Irués, un afluente del Cinca que vierte sus aguas en Lafortunada (comarca de Sobrarbe), por la margen izquierda. Aquel día la tuvimos más cerca y nos pareció un regalo. El avistamiento de hoy, ha sido el segundo regalo que nos hacen las nutrias fluviales, dejándonos ver sus ágiles movimientos y su adaptación al medio. Nos ha alegrado comprobar que en la parte final del río que une mi pueblo de nacimiento –Labuerda_ y la ciudad en la que vivimos –Fraga- es posible que estos mamíferos encuentren condiciones adecuadas para poder vivir. Esa es, sin duda, una buena noticia.
Desde allí hasta la ciudad casi no hemos hablado de otra cosa, felices como estábamos… Todavía hemos podido ver un cernícalo despegar de lo alto de un chopo, rodeado de varios ejemplares de pinzones y el vuelo pausado de una cigüeña que remontaba el río en lo que podía ser uno de los últimos intentos de pescar algo antes de que empezara a oscurecer… Una hora después de hemos regresado a casa, contentos y satisfechos de esta tarde de febrero.
Coloco, a continuación, algunos enlaces informativos sobre la nutria:
http://www.albeos.org/?La-nutria
http://www.sierradebaza.org/Fichas_…
http://www.telefonica.net/web2/huro…
http://www.barbastella.org/mastozoo…
Curiosidades:
http://blogdejosediaz-baixcinca.blo…
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ALGUNOS AÑADIDOS
.. 17 de noviembre de 2011. Laguna de Sariñena.
Al lado de uno de los canales de desagüe de la laguna, el biólogo-guía de la visita nos muestra deposiciones de nutrias de la noche anterior y, además, él nos asegura que son de “nutrio”. Acercando nuestra nariz, percibimos que huelen a pescado. Saco un par de fotografías de las mismas, donde pueden apreciarse las escamas de peces (alimento favorito de las nutrias).
.. Marzo de 2012. Nuevas noticias sobre nutrias en el Cinca.

Raúl Castella Montiu, residente en Binéfar, me da buenas noticias estos primeros días de marzo. Entre Alcolea y Fraga –contradiciendo lo que yo afirmaba sobre Murphy y la fotografía, en el texto anterior, un año antes- ha conseguido fotografiar una nutria. Me cuenta que “ya he hablado con "La Pinzana" (Centro de interpretación de Los Sotos de Monzón) y según Ecologistas en Acción, hay una población controlada por todo el Cinca, incluso las han visto en el azud del Sosa en Monzón”. Pues coloco entre las ilustraciones de la página, la foto que me ha enviado Raúl, a quien le agradezco la información y su fotografía.










