Con el paso del tiempo, uno se va dando cuenta de la suerte que tuvo al compartir espacio, tiempo y emociones con algunos chicos y chicas en edad escolar. Es evidente que no con todos y todas se alcanza la misma comunicación, los mismos niveles de complicidad, la misma sintonía emocional ante determinados temas o determinadas prácticas, a pesar del esfuerzo mutuo que, es posible, estemos realizando a la vez el maestro o la maestra y el alumno o la alumna, sin alcanzar los frutos deseados. Bueno, así es la vida y tampoco hay que darle más importancia.
Santi Velandia está ya en el instituto, tratando de compaginar la exigencia diaria del trabajo y el estudio con la no menos exigente necesidad personal (como adolescente) de ir clarificando el futuro a la vez que va creciendo y despertando a muchas cosas que la vida le va poniendo a su alcance. Hace unos pocos años, compartimos la mayor parte del tiempo escolar: él cursando los dos niveles del tercer ciclo de Primaria y yo ejerciendo de tutor. Creo que los dos recordamos aquella relación de una manera especial y hemos podido decírnoslo de muchas maneras: tanto oralmente, como por escrito. Sus comentarios en muchos textos de mi blog dan fe de esa relación y de la sensibilidad que anima a Santiago.
El último día que nos vimos (uno de estos primeros días de septiembre) me habló de su verano poético: leyendo y escribiendo, y yo le ofrecí este espacio para que pudiera publicar (de momento virtualmente) algunos de esos poemas: las palabras que laten al ritmo de un corazón adolescente y que yo apadrino y animo con enorme emoción. Son sus latidos interiores que yo traslado a esta sección de mi página y los hago un poco míos, respetando la total autoría de Santi, claro.
PORQUE TE QUIERO
Siento mucho,
que no sientas
lo que yo siento.
Pero que sepas,
que en este corazón,
hay escrito un te quiero.
Perdóname,
por no hablarte
del amor que te tengo.
¡ESCUCHAME!
No perderé más tiempo,
y verás,
como día a día lo revelo.
No pienses
ni un momento,
que un día te olvidaré.
No pienses
ni un segundo,
que nunca te comprenderé.
¿Sabes por qué?
Porque te quiero.
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MI AMOR POR TI ES ESPECIAL
(Para mi querida madre)
Sé que estarás,
a mi lado, donde esté.
Guiando y acompañando
a cualquier paso que dé.
Porque me guardaste
como a uno de tus hijos.
Protegiéndome con valor,
vigilándome con ojos fijos.
Por ese mismo cariño
estoy muy agradecido.
Por el tiempo valioso
que pasaste conmigo.
Me encanta escuchar
las canciones y cuentos
que son dichos por tu boca,
enseñándome un camino recto.
Mi amor por ti es especial,
pues cuando te ve, lo haces vivir.
Porque las grandes alegrías
siempre se han debido a ti.
Eres un estrella que me anima.
Eres una mami que a su bebé mima.
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EN EL TIEMPO…
(Para mi querida abuela)
Ojos observadores,
pies caminantes,
ven la naturaleza,
sin que el tiempo avance.
El inicio,
brilla cual sol de verano.
El final, no se ve,
un principio se ha formado.
Sigo el curso del río,
de la misma manera,
audaz, fuerte y veloz,
tal como la marea.
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FRUTA INSPIRADORA
Vuela en el cielo claro
la vista, observando.
Amanece nuevo día
pues está saliendo el sol.
Oye, fruta madura,
que me llenas de sabor,
escucha estas palabras
de alegre inspiración.
¡Oh!, que endulzas las mañanas
y de postre te suelo comer,
que al compañero triste
una sonrisa le sabes hacer.
Quiero hacerte reír,
quiero hacerte llorar,
quiero que tus emociones
sean algo más.






